El Zika aún compromete la salud de los brasileños

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El Zika aún compromete la salud de los brasileños

El virus Zika se transmite con mayor frecuencia, a través de la picadura de un mosquito infectado, el Aedes aegypti. Fuente: Eco América

Durante los últimos 10 meses, un grupo de investigadores estudió el impacto de la epidemia del Zika, en familias del noreste de Brasil. Entrevistaron a 183 personas, entre ellas 98 mujeres y niñas, para un nuevo informe de Human Rights Watch. El nuevo brote en Brasil expuso viejos problemas de derechos humanos, que a su vez exacerbaron su impacto.

El virus Zika se transmite con mayor frecuencia, a través de la picadura de un mosquito infectado, el Aedes aegypti.   El clima cálido y húmedo del noreste de Brasil, con el Cambio Climático como telón de fondo, es un lugar donde el mosquito prospera. A finales de 2015 y principios de 2016, las autoridades habían vinculado bebés nacidos con microcefalia, a un brote del virus.

Décadas de subinversión en servicios públicos de agua y alcantarillado en esta región, la más pobre del país, fomentaron la proliferación de este mosquito. Los esfuerzos para controlar su crianza en el hogar, una responsabilidad que a menudo les correspondía a las mujeres y las niñas, eran muy onerosos e insuficientes.  

La pobreza no ayuda

A medida que el virus se agravaba, las mujeres y las niñas luchaban para evitar los embarazos no planificados. Una vez embarazadas, muchas no recibieron información adecuada, sobre cómo prevenir la transmisión de Zika.

Las sanciones penales por el aborto obligan a las mujeres y niñas que desean terminar un embarazo, a recurrir a procedimientos clandestinos, a menudo inseguros. 

Inevitablemente, entonces, son algunas de las familias más pobres de Brasil que están luchando para criar a los niños con síndrome de Zika sin el apoyo que necesitan. Un padre explicó a los investigadores que tenía que gastar casi todo su salario mensual, en medicamentos para su hijo.  

Prevenir es la clave

Las autoridades sanitarias brasileñas declararon recientemente la emergencia Zika. Pero para estas comunidades que sufren de infraestructura inadecuada de agua y saneamiento, la crisis de salud pública es un mal casi endémico y permanente.

Cuando los gobiernos descuidan los derechos de las personas, como es el caso del agua, el saneamiento y la salud, el Zika y otras enfermedades prosperan. El fin de una emergencia no es el momento de relajarse, advierten los investigadores, porque el país debería enfrentarse al duro trabajo de prevenir el siguiente brote.

Eco América