Adolescentes: enséñales a enamorarse del esfuerzo

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Adolescentes: enséñales a enamorarse del esfuerzo

A los adolescentes se les debe promover el esfuerzo como filosofía de vida. Foto: Google

Según Bárbara Tovar, "los adolescentes con dificultades ante el esfuerzo suelen tener muy baja tolerancia a la frustración". La psicóloga nos da las pautas para enseñarles a valorar el esfuerzo y todos los beneficios que encontrarán en ello.

"Los adolescentes a los que les cuesta esforzarse tienen, a menudo, muy baja tolerancia a la frustración. Tienen unas expectativas irreales del tiempo que requiere llegar a dominar una tarea o mejorar una marca. Solo quieren llegar, el camino no parece interesarles. El problema es que no hay atajos que te trasladen a aquellos lugares que merecen la pena y como ellos no parecen estar dispuestos a recorrer el camino difícil, nunca acaban por llegar a esos lugares tan fantásticos y especiales como son los que requieren esfuerzo".

 

Así habla Bárbara Tovar, la psicóloga más popular de la televisión por su participación en el programa Hermano Mayor. La experta ahonda en el tema en Adolescencia, cómo entender a mi hijo adolescente (editorial Temas de Hoy), un libro imprescindible para los padres y madres de hoy.

"Toda esta situación frustra enormemente al niño –continúa la experta–, que termina por creerse incapaz de lograr lo que otros consiguen, atribuyendo su dificultad a cualidades personales en lugar de al método empleado. “Es que soy tonto”, “Yo no puedo”, “Yo no soy como él”…, perpetuando el ciclo de desmotivación ante el esfuerzo que tanta preocupación genera en nosotros como padres”

 

Una vez llegados a este punto hay dos conceptos clave a tener en cuenta:

Hay que resaltar el proceso en lugar de la meta.

Hay que dejar claro que es el método el que está dificultando el logro, en lugar de sus cualidades personales o la ausencia de ellas.

En todos mis años de profesión, no he encontrado a un niño vago ni tonto. Sin embargo, sí he visto niños desmotivados, enfadados, cansados, inseguros, ansiosos, que se comportan como vagos y tontos, porque parece ser que, si es así como los demás les ven y les tratan, de la misma manera se sienten y actúan.

 

Fuente: Ser Padres