Bob Dylan, el cantautor más influyente de su generación

Bob Dylan ha completado todos sus requisitos como ganador del Nobel de Literatura.

La Academia Sueca anunció que recibió el discurso obligatorio del cantautor estadounidense, lo que le permite cobrar las 8 millones de coronas suecas (922 mil dólares) que conlleva el reconocimiento.

La vocera Sara Danius describió el discurso de Dylan como “extraordinario” y “elocuente” en un comunicado de prensa. Oficiales del Premio Nobel dijeron que la charla de 26 minutos fue grabada el domingo 4 de junio en Los Ángeles y un clip de audio fue publicado en el sitio web de la Academia Sueca, www.nobelprize.org.

La entrega significa que “la aventura de Dylan está llegando a su fin”, dijo Danius.

Dylan, considerado ampliamente como el cantautor más influyente de su generación, recibió su diploma y medalla del Nobel en abril, pero aun tenía que presentar el discurso obligatorio para recibir el dinero. Le tomó semanas reconocer públicamente siquiera que había ganado el premio, anunciado en octubre y recibido tanto con alegría como con consternación de que un astro del rock haya sido galardonado con un honor que previamente habían recibido autores como William Faulkner, Gabriel García Márquez y Alice Munro. Y en diciembre no asistió a la ceremonia del Nobel en Estocolmo, donde su declaración de aceptación fue leída por la embajadora de Estados Unidos en Suecia, Azita Raji.

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Las canciones de Dylan tienen influencias literarias que van de la poesía beat hasta Anton Chekhov y su discurso grabado fue una celebración de los libros y la música y del lenguaje común entre ambas formas de arte. Con una voz cálida y áspera y un piano estilo salón sonando al fondo, llamó a Buddy Holly su primer héroe musical, elogió sus “versos imaginativos” y recordó haberlo visto en concierto poco antes de su muerte en un accidente aéreo en 1959.

“Algo en él parecía permanente y me llenó de convicción”, dijo Dylan sobre la experiencia de ver a Holly en el escenario. “Entonces inesperadamente, sucedió lo más asombroso: él me miró directamente a los ojos y me transmitió algo, no sé qué. Me dio escalofríos”.

Dylan dijo que las canciones de folk fueron su primer vocabulario musical, pero que libros como “Ivanhoe” y “Don Quijote” lo ayudaron a moldear su visión del mundo y lo inspiraron a escribir canciones “como nada que la nadie haya oído jamás”. Desde el principio, creyó en absorber textos clásicos y las expresiones coloquiales del momento.

Habló extensamente de tres obras literarias: “Moby Dick”, un recordatorio de que “vemos solo la superficie de las cosas”; “Sin novedad en el frente”, en la que “la muerte está en todos lados, nada más es posible”, y “La odisea”, un “extraño relato de aventura” que vinculó con canciones de pop modernas como “Homeward Bound” de Simon & Garfunkel. Concluyó diciendo que las palabras de Shakespeare fueron creadas para ser habladas “al igual como las letras de las canciones se hicieron para ser cantadas, no leídas en una página”.

“Y yo espero que algunos de ustedes tengan la oportunidad de escuchar estas letras del modo en que se supone que sean escuchadas: en concierto o grabadas o como sea que la gente esté oyendo canciones por estos días”, dijo Dylan. “Vuelvo una vez más a Homero, quien dijo, ‘Canta en mí, oh musa, y a través de mí cuenta la historia'”.

Escuche aquí el discurso de aceptación del premio Nobel de literatura de Bob Dylan

 

 

Ocho millones de coronas suecas

Bob Dylan tenía hasta el 10 de junio para entregar su discurso de aceptación si quería recibir el premio en efectivo de ocho millones de coronas (819.000 euros, $923.000 dólares), que es la dotación del Nobel.

La normativa de la academia indica que hay que entregarlo en un plazo máximo de seis meses después del 10 de diciembre, la fecha de la ceremonia de entrega de premios que coincide con el aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel.

El discurso puede tomar cualquier forma, dictado en la ceremonia oficial, grabado o incluso puede ser una canción. 

Después de meses de silencio, Dylan aceptó finalmente el 1 de abril el diploma y la medalla de oro del Nobel en una ceremonia privada con los 12 miembros de la Academia Sueca en Estocolmo, donde tenía previsto dos conciertos.

"Hubo muy buen ánimo, hubo champán", dijo tras esa reunión la secretaria permanente de la academia.

Pero, según Maria Schottenius, crítica literaria del periódico sueco Dagens Nyheter, la experiencia con Dylan y su tardanza en aceptar el galardón obligará a hacer cambios en el futuro.

"La Academia Sueca tendrá que tener más cuidado en el futuro si entrega un premio a una gran estrella del rock que no quiere venir a recogerlo", dijo.

"Aunque no se arrepienten de haberle dado el premio a Bob Dylan, sin duda ha provocado algunos problemas", añadió.

No es la primera vez que un ganador del Nobel de Literatura no acude a la ceremonia de entrega, pero por razones distintas.

Doris Lessing (ganadora en 2007) no puedo hacerlo por su edad avanzada, Harold Pinter (2005) porque estaba hospitalizado y Elfriede Jelinek (2004) rechazó ir porque sufre fobia social.

Hasta ahora, el filósofo francés Jean-Paul Sartre ha sido el único laureado en rechazar el premio, en 1964.

 

La Hora