Mi hijo no quiere ir a la universidad ¿Qué hago?

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Mi hijo no quiere ir a la universidad ¿Qué hago?

Sea cual sea la respuesta de tu hijo, tienes que guiarlo. Foto: Google

Esta división llega cuando nos paramos a pensar en qué queremos hacer el día de mañana. Una vez completados los estudios básicos, has de charlar con tu hijo y preguntarle qué le parecen los estudios y qué opciones le gustan. Aunque sea una pregunta muy general, nos encontraremos con respuestas que igual no esperábamos y debemos transmitirle tranquilidad. Uno de los mayores temores que tienen los alumnos es que sus padres decidan por ellos lo que va a ser su trabajo ideal de por vida, sin tener en cuenta lo que luego aplicarás en realidad.

Un factor importante es apoyarle en aquello a lo que quiera dedicarse. Si veis que está decidido y no duda en su resultado final, adelante. En el caso de que no sepa realmente a qué dedicarse (le pasa a mucha gente) debéis ayudarlo a que vea un abanico de opciones. Quizá no le preocupa a qué dedicarse sino cómo. Sea cual sea la respuesta de tu hijo, tienes que guiarlo pero recordad, no debéis presionarlo a estudiar algo que no le guste. Eso solo trae frustraciones con uno mismo y un futuro quizá nublado.

 

 

Cuestión de opciones

No escoger la universidad no es un problema, es una alternativa. La universidad consiste de cuatro años de estudio intensivo sobre una materia en específico. A medida que van aprobando van avanzando de curso hasta completar todas las asignaturas, las prácticas externas y el trabajo de fin de grado. Las prácticas que tiene la universidad son (dependiendo de la persona) mejores o peores. Normalmente no tiende a ser un hecho remarcable en la carrera. Otro problema es que cuesta unos mil euros anuales, algunas menos y otras más. Y por último, el hacer prácticas externas en una empresa no te garantiza para nada en que te vayan a contratar.

Es decir, no pasa absolutamente nada si no vas a la universidad. Hoy en día parece que todos debemos aspirar a la universidad y si no entramos porque no queremos o porque no nos da la nota nos sentimos rechazados o frustrados. Llegamos a pensar que no somos tan inteligentes o que no valemos lo mismo.

Esa concepción de lo que vale y lo que no, es algo creado sobre la marcha pero la verdad es que muchas personas dejan la universidad porque no son capaces de acabarla o sienten que no les va a aportar nada estable. A diferencia de lo que se piensa, los estudiantes universitarios sufren respecto al tema laboral sobre todo en el campo de la Humanidades donde se sienten menospreciados por una sociedad que cada vez aspira más a lo material.

 

Fuente: Bekiapadre