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Padre te ofrecemos manual de uso para Adolescentes

Algunos psicólogos consideran que la adolescencia abarca hasta los 21 años de edad. Foto: Google

¿Es usted la madre o el padre de un niño o una niña y hoy, casi de un día para otro, en unos pocos meses, no reconoce al joven que está frente a usted? ¿Se pregunta dónde está su hijo y quién es esa persona que tiene el aspecto externo de su retoño pero de su boca salen frases ininteligibles e inadmisibles para usted?

Pero, sabes que la Adolescencia, es el periodo de la vida que se ubica entre la niñez y la adultez, si lo tenemos que ubicar temporalmente en una edad determinada sería más o menos desde los 13/14 años hasta los 20 años aproximadamente, así que la inteligencia y la paciencia serán las mejores claves.

Algunos psicólogos consideran que la adolescencia abarca hasta los 21 años de edad e incluso algunos autores han extendido en estudios recientes la adolescencia a los 25 años.  A los chicos les ha salido una pelusilla oscura bajo la nariz y a las chicas empiezan a brotarle sus pechos y todos tienen al menos un enorme grano en su cara.

Lo que más empieza a llamar la atención es su rebeldía, su inconformismo, su oposición frontal a nuestros deseos y requerimientos como padres. Es un cuerpo de adulto en una mente de niño que atraviesa una crisis necesaria para su maduración como persona, para autoafirmarse como individuo frente a sus progenitores y el resto de los adultos.

Por otra parte, la disparidad que existe entre su crecimiento emocional y el físico hace que los adolescentes se sientan inseguros, lo que les produce angustia y frustración. Y ésta puede ser el origen de su agresividad y la cólera que manifiestan cuando los padres no se pliegan a sus exigencias o les piden que cumplan las normas.

Instrucciones de uso

  • Recuerde cuando usted era adolescente, haga uso de la inteligencia emocional e intente ponerse en lugar de su hijo
  • No se plantee si lo ha educado bien o no: Lo que le ocurre a su hijo es una crisis necesaria para su evolución, es una transición imprescindible para su persona, para encontrarse a sí mismo como adulto
  • Los padres han de mantenerse firmes en sus decisiones, no ser erráticos, cambiantes ni indecisos en sus posturas. El adolescente les lanza un reto, un pulso y han de estar alertas e inamovibles en su puesto
  • Ser un ejemplo consecuente con lo que se predica y pide a nuestros hijos. Hay que tener en cuenta que, aunque cueste creerlo en los momentos más virulentos de la adolescencia, los padres son los referentes para los hijos sobre todo en estas edades.
  • Ser tolerantes y flexibles con las normas menos importantes. Las reglas pueden negociarse, los límites son innegociables e inamovibles
  • Mostrar interés por sus cosas e intentar dialogar en los momentos de calma, no de discusión cuando se cierran completamente a cualquier razonamiento lógico
  • Procurar ver lo bueno que hay en nuestros hijos adolescentes y recordar que es una etapa pasajera que tienen que atravesar
  • Estimularles en sus puntos positivos
  • Estar al tanto de sus actividades, amistades y salidas con otros chicos o chicas para poder anticiparse a posibles problemas como las drogas o el alcohol
  • Darles poco a poco más autonomía en la vida cotidiana cuando vayan cumpliendo con sus obligaciones, compromisos y reglas en la familia y los estudios
  • Y, por último, tener mucha, repito, mucha paciencia y mantener la calma. No acalorarse en las discusiones y conflictos todo lo humanamente posible. Y otra cosa, los padres somos humanos y no somos infalibles. Esta etapa pasará antes o después

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